De las alfombras tejidas a mano a las hoces forjadas en la fragua, dos ciudades del sur mantienen vivas las tradiciones artesanas bereberes de Marruecos.

Lejos de los zocos más conocidos de Marruecos, dos ciudades del sur han mantenido discretamente vivas artesanías bereberes centenarias: Taznakht, el país de la alfombra bereber, y Rissani, la capital artesana del sur presahariano.

Taznakht: el país de las alfombras bereberes

Taznakht es conocida en todo Marruecos como la cuna del tejido de alfombras bereberes. En las cooperativas de los alrededores, las mujeres tejen alfombras con motivos y técnicas transmitidos de generación en generación, tiñendo la lana y anudándola a mano exactamente igual que hacían sus abuelas.

Rissani: forjas, plateros y forjadores de hoces

Más al sur y al este, los antiguos barrios artesanos de Rissani acogen a herreros, plateros y alfareros que trabajan en pequeños talleres abiertos casi como lo han hecho durante generaciones. Entre sus artesanos más singulares están los forjadores de hoces de la ciudad, que forjan a mano hojas agrícolas según la tradición: piezas hechas para usarse, no solo para exhibirse.

Visitar ambas ciudades

Ambas localidades encajan de forma natural en los circuitos por el desierto desde Ouarzazate o Zagora hacia las dunas: Taznakht en la ruta de regreso de Erg Chegaga vía Foum Zguid, y Rissani de camino a Merzouga y las dunas de Erg Chebbi, o de vuelta de allí.

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